23/9/09

Hotel Boutique Acontraluz, ubicado en cerro Alegre

Una nueva forma de descansar al natural

Paneles solares, ambientación rústica y comida natural, son los atractivos que presenta este novedoso proyecto funcionando hace 6 semanas


Sofía Herrera

Una casa totalmente patrimonial, mantiene su estilo particular, al entrar nos damos cuenta de un pequeño detalle. Es totalmente rústico y natural, los muebles de madera, los cuadros, de diversos pintores locales, dan vida a una cierta historia que se teje poco a poco y que da vida a esta casa sin querer correr el tiempo, expresando claramente el idea que se intenta revelar.

El proyecto está basado netamente en la idea de vivir en forma más sencilla, con menos recursos y con la preocupación del ahorro energético y protección del medio ambiente.

El hotel consta de 5 paneles solares, ubicados en el techo con el fin de captar la radiación del sol durante todo el año y así poder brindarles a los clientes un servicio ecológico y nuevo. El agua se ofrece en una temperatura agradable y las ampolletas son de bajo consumo, así permitiendo al hotel a la vez una mayor rentabilidad en el negocio.

Nosotros partimos con las ganas de hacer esto por convicción y no por marketing, nos costó mucho sacar adelante el proyecto, pero esto tiene que ver con una actitud de vida más sana y natural y el querer ayudar al planeta y no contaminarlo”. Señaló José Campusano, gerente y administrador del hotel.

Los ejes conceptuales de Acontraluz son el recuperar la arquitectura de la casa, refaccionando muros y paredes al interior del lugar, debido al barrio patrimonial en que se encuentra. También se destaca el concepto de “butique”, por su atención personalizada y requerimientos de acuerdo a las necesidades de cada huésped y finalmente el de ser “vendible”, ya que todo lo que se conforma como parte de la ambientación se puede comprar y está puesto en exhibición.

La comida es otra cosa que está relacionada con la infraestructura del lugar. El desayuno y bufet incluidos en el paquete son cien por ciento a base de productos naturales, frutas, vegetales, cereales y lácteos son lo que se puede encontrar en el lugar, disfrutándose con una espectacular vista a la bahía de Valparaíso.

El hotel cuenta con 14 habitaciones, un bar, subterráneo, jardín y terrazas. Los precios van entre 80 y 150 mil pesos.

Gabriele Benni:

“Cerro Alegre es un mundo aparte”

Dice que es un barrio ideal para pasear, sobre todo de noche

Mariana Tello Sáiz

Cerro Alegre es el panorama preferido del empresario y antes animador de su propio programa de televisión, el italiano Gabriele Benni. “Es un mundo aparte”, señala, y asegura que es el lugar más bonito de todo Chile. Y no sólo eso, también dice que es un barrio de nivel mundial, comparable con barrios de Genova y Amsterdam.

Benni confiesa que antes de conocer Valparaíso, pensaba que era “una ciudad vieja, aburrida”. Dice que una vez lo llevaron a la fuerza a Cerro Alegre, y desde ese día que le gusta mucho, porque dice que “es un barrio que se creó con magia”. Y algo que le gusta mucho del lugar, es que siempre está impecable. “Como es un lugar donde va mucho turista, la Municipalidad lo mantiene impecable” comenta.

Dice que arriba hay muchos pubs, tiendas y hostales; y también mucho café bueno. El lugar que más frecuenta es el Café Vinilo, ubicado en la calle Almirante Montt 448 (Cº Alegre). “Es pequeño, pero bonito” comenta, y también dice que le gusta mucho el ambiente que hay ahí, “y la bohemia”. Eso sí, comenta que “tomar arriba es caro, y los restaurantes también”. Benni dice que el Plan es más barato para eso.

Pero en cuanto a paseo, asegura que lo mejor es Cerro Alegre, sobre todo de noche. “Hay muchos pasajes para recorrer, y hay vistas bonitas al mar” y también cuenta que se crea una atmósfera romántica. “Se puede recorrer durante horas maravillosas” dice. Cuenta que arriba hay mucho turista, y que les gusta sacarle fotos a los edificios y a las vistas que hay. “Es un barrio que se creó hace 200 ó 250 años, y se creó un barrio con mucha magia” comenta Benni.

Bar-Restaurant y Fuente de Soda


“La flor de chile” en el

centro de Viña del Mar

Tablones de madera, hojas de laurel y música de los años treinta marcan presencia a pasos del epicentro turístico de la ciudad jardín.

Marysol Bustamante

En una esquina de una calle repleta de plátanos orientales se
ve un bar que no parce salir de lo común. Unas cuantas sillas, mesas y quitasoles aguardan a grandes y pequeños grupos de gente que se toma una aperitivo e incluso, come callos riñones al jerez o más inusual aún, carne de conejo.

Ahí se encuentra la flor de chile, en la esquina de ocho norte con uno poniente, fuente de soda que arrastra consigo ochenta años de tradición, siendo un fiel espectador de los cambios que ha tenido que soportar la ya conocida ciudad jardín.

El lugar se ve imponente sin ser espacioso. La barra cruza casi la mitad del primer salón del local, el cual tiene unas cuantas mesas donde se sientan a comer gente de diferentes edades a escuchar música tradicional de nuestro país y a tomar bajativos tales como “el araucano”. Hasta James Dean escucha cueca desde su póster en la fuente de Soda de Don Tito.

“Este lugar comenzó como un almacén, en esos tiempos no había supermercado. Luego pasó a ser fiambrería hasta que en el año 1955 llegó a ser restaurante, hasta que en el año 84 llegó a ser fuente de Soda”, dice el dueño Víctor Vera, más conocido como Don Tito.

“La Flor de Chile”, además de historia, carga con tradiciones tanto familiares como de “parroquianos”. Se celebra la sobrevivencia al tan vapuleado mes de Agosto, además de ser lugar de matrimonios, donde uno de los hijos del actual dueño se casó en la fuente de soda, siguiendo la tradición que impuso su abuelo.

Un verdadero pasaporte en el tiempo, “La Flor de Chile” entrega entretención y tradición, tanto a los turistas curiosos como a los parroquianos que hace 25 años visitan el lugar para celebrar cada año que pasa de sus vidas y de la ciudad jardín.

Dirección: 8 Norte esquina 1 Poniente 601, Viña del Mar
Página web




La primera impresión de la
vida nocturna porteña


Las subidas Cumming y Ecuador poseen atractivos locales en los que se puede pasar una agradable velada. En esta crónica, relataremos la experiencia de un estudiante recién llegado a la ciudad en dos lugares: Bitácora y Matiz.

Ramón Jara

Cuando uno escucha hablar de Valparaíso, siempre llegan a nuestros oídos historias que se desarrollan en la movida bohemia porteña, con relatos de sucesos que sólo ocurren en esta ciudad, con una magia que la transforma en una parada obligada para aquellos que no son oriundos del puerto.

Es por eso que, una vez que llegué a vivir a la ciudad patrimonio de la humanidad producto de mis estudios universitarios, me propuse conocer su bohemia, la que, para mi sorpresa, era mucho más que el “Cinzano”, “El Huevo” y esos supuestos locales del Barrio Puerto, donde todos los borrachos peleaban entre ellos de manera descomunal, tal como lo mostraba la televisión,

La ocasión se dio para el cumpleaños de mi compañero de curso Gonzalo, quien lo celebró invitándome junto a otros amigos suyos a recorrer la noche porteña. Nos juntamos en la Plaza Aníbal Pinto, punto central donde se encuentra la llamada subida Cumming, que aglomera un gran número de bares y locales nocturnos. Esto se mezclaba con todo el ambiente bohemio que se percibía, con la gente circulando la calle con alegría y notorias ganas de divertirse.

Mi primer “terremoto”

Primero llegamos al Bitácora, local que tiene como atractivo principal el conocido “terremoto” (que aquí lo llaman “tsunami”), un trago típico chileno que trae vino blanco (el gran “pipeño”) más helado de piña y azúcar, el cual en una jarra de un litro se consigue por 2.500 pesos. Yo estaba feliz, porque era la primera vez que tomaba este delicioso brebaje.

El Biácora está en la mitad de la subida Cumming y cuenta con dos pisos; el primero siempre está lleno en las noches, y es necesario llegar a una hora más o menos temprana para encontrar un asiento en el local, ya que rápidamente fui viendo cómo se llenaba el segundo piso de manera impresionante.

Uno no se da cuenta cuando, entre vaso y vaso, el vino comienza a actuar en el organismo, pero es tan rico el terremoto que dan ganas de seguir tomando. Además, la buena música que acompaña al local, de marcada tendencia rockera, invitan a los parroquianos a permanecer en el lugar por un largo rato y a seguir consumiendo jarras y jarras de terremoto.

“Esto me está gustando”, pensaba, maravillado por el sabor de este trago que nunca había bebido antes en los locales sureños de donde vengo. Luego, nos trasladamos a la subida Ecuador, otro punto neurálgico de la movida nocturna porteña. El lugar: Matiz.

Bueno, bonito y barato

Mientras recorríamos el centro me fascinaba con ver a toda la gente recorriendo las calles del sector, con una alegría desbordante, donde nos topábamos con los vendedores ambulantes de hamburguesas y alguno que otro borracho que nos animaba a bailar con él al compás de la música que tocaban los diversos artistas callejeros con sus tambores.

Hasta que llegamos a Matiz, haciendo cola para poder entrar al lugar y encontrar una mesa, ya que estaba repleto. La gente conversaba en las mesas incesantemente, mientras la música sonaba con intensidad. Mi gran sorpresa de la noche fue el ver los módicos precios de este bar; uno que estaba acostumbrado a gastar mil quinientos pesos en un vaso de piscola en Concepción, se da cuenta de que aquí vale sólo 600 pesos, al igual que tragos como el vodka naranja y una ron cola.

Preferí tomarme una cerveza de 600 pesos mientras compartía con mis nuevos amigos, hablando de música y prometiéndonos tocar juntos en algún nuevo proyecto musical, cosa que nunca prosperó. El local (uno de los dos que tiene la “cadena Matiz”) era bastante pequeño, chocando muchas veces con las personas de las mesas vecinas, pero todo eso se olvidaba con el buen ambiente que imperaba, además que a esa hora ya éramos todos amigos del alma.

Hasta que abandonamos el lugar y yo me fui a la casa de mi amigo Gonzalo, feliz y agradecido de haber tenido esta primera experiencia con la legendaria bohemia porteña, pero de la que no se tiene conocimiento de todos los locales. Podía dormir tranquilo.

Bueno, bonito y barato

D`Yelly: la picá de los famosos

A pesar del reducido espacio que ocupa en la ciudad de Concón, este restaurante se ha hecho conocido por la cantidad de rostros televisivos que han comido en ese lugar

Piero Rubio

Katherine Orellana, Kike Morandé e Ítalo Passalaqua, entre otros personajes, han sido los rostros más conocidos que han ido a comer al único restaurante tradicional del borde costero de Concón, la “Picá D’Yelly” atendido por su propia dueña, Raquel Flores.

"La Kathy" Orellana) vino cuando recién se operó, Ítalo comió aquí cuando era panelista de un programa del festival y el Kike, cuando vino de paseo a la ciudad” aseguró la dueña a quien todos conocen como “Doña Raquel”.

“Somos el local más chileno de este lugar, sólo servimos comida 100% Chilena como empanadas, mariscales, etc. No servimos comida extranjera” declaró Doña Raquel quien afirma que sus precios son los más baratos de todo el lugar.

“La gente del sector ama mi local y, en verano, los turistas hacen largas filas fuera del lugar, que llegan a durar horas, donde todos esperan mi famoso plato: el pastel de chupe”, contó, orgullosa, la dueña.

Los ingredientes de tan apetecido plato estrella del local son: surtido de maricos, cebolla, ajo, pimentón, vino blanco, crema, pan rayado, aceite de oliva, queso parmesano, sal y pimienta a justo y un toque de merquén, convirtiendo al pastel de chupe en la carta de presentación de la “Picá D’Yelly”.

Pintoresco lugar de Concón

Hostal “Casa Rosada”, la que no necesita publicidad para ser exitosa

Relacionador público del lugar asegura que la estrategia ha servido durante los 15 años de existencia del local y se jactan de tener su restaurant lleno todos los días

Claudio Ibacache

“Casa rosada” está ubicada en un lugar privilegiado de la ciudad de Concón, a 5 minutos del mar y del centro. Posee 13 habitaciones con TV cable e Internet, además tiene un restaurant el cual por precios muy módicos se puede disfrutar de los más variados mariscos y pescados. Pero tiene una curiosa particularidad: ninguno de estos atributos es publicitado en ningún medio y, sin embargo, siempre está llena.

Es una estrategia que se adoptó hace 15 años (cuando se fundó este lugar). No se pelea por un lugar ni en los diarios regionales ni en la radio, la hostal se llena por las recomendaciones de la gente de la ciudad; ésa es la única ‘publicidad’ que poseemos”, declaró Germán Ossandón, que es como el relacionador público de “Casa Rosada”.

Según Ossandón, esta curiosa forma de propaganda tiene una gran ventaja: “Si ponemos un aviso en el diario diciendo las cualidades de nuestro local, se verá auto referente y siempre existirá la duda de que si lo que se ofrece es verdad, pero si te lo dice un amigo, como recomendación, vendrás porque te lo recomendó alguien que estuvo aquí y sabe como es la atención”, aseguró.

Otro punto que llama la atención es que "la Municipalidad de Concón publicita esta hostal en su página web y dentro de esa mención aparece un website del hospedaje, Ossandón se refirió a esa publicidad. “La municipalidad publicita los hospedajes en su web para fomentar el turismo y esta página web la hicimos para modernizarnos y por ordenes del Alcalde; pero, salvo en el sitio de la municipalidad, esa web no aparece mencionada en ninguna otra parte”.

Turistas, matrimonios y ejecutivos

Los turistas son una pieza clave para que este negocio funcione, Germán Ossandón asegura que las personas que vienen a Concón vienen a buscar algo que, a su parecer, en Viña no encontraran: “Tranquilidad, a Concón viene la gente que quiere desconectarse del mundo, Viña es mas ajetreado aunque vayas de vacaciones, no descansas”, comentó.

Otro punto a destacar es que esta hostal pasa llena a pesar que sea invierno; esto se debe a los recién casados y los ejecutivos que colman el lugar para su luna de miel y convenciones respectivamente.

“Los ejecutivos de ENAP siempre vienen a comer acá, entre las 1:30 y las 3:00, nuestro restaurant está lleno de ellos, y también los mismos trabajadores vienen acá (…) vienen a comer algo llenador y, generalmente, compran empanadas y algún mariscal”, aseguró Ossandón.

Según las palabras del relacionador público, esta atención ha hecho que ENAP prefiera a “Casa Rosada” como su lugar de convenciones.

Dirección: Pedro de Valdivia 514, Concón

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